Debilidades, muchas son nuestras debilidades, producto de una personalidad poco afianzada, de unos conceptos mal interpretados y confusos que nos llevan a un efímero equilibrio.
Reconozco que no es nada fácil establecer una pauta de conducta a fin de mutar esas debilidades que nos hacen estar en un estado de inestabilidad casi constante. En primer lugar deberíamos reconocer en qué flojeamos, ver de que manera podemos corregirlo y trabajarlo.
Quizás pensemos que para realizar semejante trabajo deberíamos aislarnos de nuestro entorno, pues no, ése es otro inconveniente con el que hay que enfrentarse.
Otro de los grandes escollos con los que se enfrenta la raza humana, es pensar que todo debemos aprenderlo, que el ser humano es algo vacío que se tiene que llenar, no y no, el ser humano lo sabe todo, es conocedor de todo, lo que ocurre es que no se acuerda de que lo sabe, por eso el trabajo real consiste en recordar lo que ya sabíamos antes de nacer y que por un orden natural se nos olvida al venir al mundo.
Las tentaciones fomentan nuestras debilidades, si no podemos resistirnos a ellas caemos aún más,
Alguien dijo: no es más feliz quien más tiene, si no quien menos necesita.
A mi me cuesta mucho el intento de eliminar ciertas debilidades, pero no por eso dejo de seguir intentándolo, se que tarde o temprano lo conseguiré.
Sigamos buscando, fuera no están las respuestas, las llevamos dentro de nosotros. Solo necesitamos descubrirnos a nosotros mismos.
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