Anoche estuvimos Toni y yo como cada viernes en la montaña, en total creo que hice unas ciento quince fotografías, disparadas sin un objetivo concreto, como siempre. En ésta ocasión introdujimos una nueva modalidad de hacer fotos, colocamos un espejo cuadrado de unos sesenta centímetros de lado y mirando al cielo, procurando que no saliese nuestra figura reflejada en él. Normalmente en la mayoría de fotos sacamos orbes, a través del espejo salían a millares, asombroso.
A medida que vamos avanzando en la temporada de verano, resulta más difícil encontrar lugares donde no haya gente, preferimos zonas altas y frente al mar, tengamos en cuenta que ellos (ovnis) se mueven mucho por el agua.
De vez en cuando encontramos a alguien que se mueve en ésa linea de búsqueda extraterrestre y se establecen conversaciones interesantes, claro está que la mayoría pasa de ello.
Bueno, no hubo mucho que destacar ésta noche de viernes, pero como siempre fue en parte una forma de desconectar de lo cotidiano. Buen fin de semana.
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