Y a media mañana regrese a casa.
Entrando me temblaban las piernas, no llevaba intencion de nada, solo ver que pasaba. Estaba en la cocina y vino a mi encuentro, nos miramos en silencio fundiendonos en un abrazo y nuestras bocas se encontraron. Senti conocerla de siempre, no a la niña, si no su interior, su esencia, su ser, ese yo que se oculta en el interior de nuestros cuerpos fisicos, ese quien realmente somos.
Nos sentamos en el sofa.....que esta pasando mi niña?....no lo se, solo se que te he encontrado.
Como que me has encontrado?...si, es la sensacion que tengo, que tuve desde el primer momento en que te vi. Yo no puedo decir lo mismo, pero si te dire que cuando ayer roce tu mano algo desperto en mi y que no puedo dejar de pensar en ti, te siento como parte mia, como si tu y yo fuesemos parte de algo que se me escapa, que no comprendo por lo repentino que para mi ha sido.
La tome de la mano y la lleve a la habitacion, ella callada cuando entramos, su pelo largo, medianamente rizado, quince centimetros por debajo de los hombros, sus grandes ojos, sus pechos rebosantes de juventud, era hermosa.
Nos besamos apasionadamente y sin separarnos nos echamos en la cama.
No pude ir mas alla, me sentiria culpable si tenia sexo con ella, era una niña, Dios Santo que conflicto, lo deseaba con todas mis fuerzas, pero la razon y el respeto que me inspiraba podian mas.
Ante la sorpresa de ella me levante....lo siento, no puedo.....mirandome seria me dijo...es por tu mujer?,....no, no es por ella, es porque si lo hago me pareceria estar cometiendo un sacrilegio. Por aquel entonces, hace cuarenta y tres años yo era catolico.
Lo deseo, pero no puedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario