A partir de mil novecientos setenta y cinco comence a vivir una serie de experiencias que al dia de hoy me permiten asegurar que la muerte como a nosotros nos han dado a entender, no existe. Lo que que simplemente ocurre es que dejamos el cuerpo fisico para seguir existiendo en otro plano donde la conciencia y el YO estaran mas vivos que en nuestro mundo.
Que el alma cuando se encarna se puede autodividir en dos, incluso en masculino y femenino, convivir en la tierra al mismo tiempo, o con alguna diferencia de tiempo entre la llegada de uno y el otro. Ambos comparten experiencias por separado y tambien compartir juntos alguna, como por ejemplo de pareja, como en nuestro caso. Esto ultimo justifica ese afan imparable de union.
Vivimos en un mundo donde los efectos son los que mandan y desconocemos las causas que motivan esos efectos. Es un mundo de disfraces donde cada uno representa un papel que da a entender lo que realmente no es.
El ser humano es el gran desconocido de si mismo.
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