martes, 5 de junio de 2018

LA ROSA (una historia de amor) 30

Como he dicho en varias ocasiones, nos programamos la andadura por el mundo cada uno de nosotros antes de nacer y alguien se encarga de que cumplamos nuestro propio compromiso. Es lo que yo sentia en ese momento en que me preparaba para abandonar la familia y marcharme con otra persona. Es una sensacion que no se puede describir, tampoco se entiende porque es como un sentimiento, cuando amas no se puede ver ni tocar pero se siente en el interior de uno mismo y con tal fuerza que asusta porque no es lo que mentalmente quieres hacer.
LLegue a su casa cargado con dos maletas, solo me habia llevado lo estrictamente personal y el coche, nada mas.
Cuando entre sobraron las palabras. Faltaba un mes para que naciera el bebe.
Estabamos en la clinica y el bebe se retrasaba, era nochevieja y la comadrona estaba de fiesta, pense que algo no marchaba bien y a la comadrona que entro de relevo se lo comente, le dije que intuia que algo no funcionaba, trajo una maquina y se la conecto a C........el resultado era que habia sufrimiento fetal, el niño queria salir pero por alguna circunstancia no podia.
Llamo al medico y rapidamente procedieron a practicarle una cesarea, el niño llevaba dos vueltas al cuello con el cordon ubilical, por eso no podia.
Todo fue bien y el niño vino al mundo berreando como un desposeido.
Una vez en casa, finalizado el plazo de permiso por natalidad, pense que ella volveria al trabajo y por necesidad el niño a una guarderia, pero no, ella tenia intencion de dejar el trabajo y dedicarse plenamente al cuidado del niño, de nada sirvieron mis argumentaciones sobre que con un solo sueldo iriamos justos. Mis predicciones se fueron cumpliendo por mas que yo intente evitarlo.
Al año y medio volvio a quedar embarazada, ahora si que estabamos jodidos, a ella se le habia acabado el paro y empezaron las estrecheces.

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